La derecha nacionalista afrikáner feliz con Zuma

El último presidente del estado apartheid, F.W. De Klerk, declara ante David Frost-Al Jazeera sentirse optimista con el nuevo gobierno de Jacob Zuma. Reconoce el miedo que se respiraba en los círculos económicos, ¿blancos?, ante la posibilidad de que el nuevo hombre del pueblo mantuviera su compromiso con sus más cercanos y fieles aliados dentro del ANC, el partido comunista y la federación sindical COSATU. La posibilidad de que Zuma se lanzara a instaurar una política económica y financiera de izquierdas, expansionista fiscalmente, ha quedado disipada. ¡Bravo!. “Me reconforta saber que el celebrado ministro de economía Trevor Manuel ha sido ascendido, en el presente gabinete, a una posición desde la que supervisará todas las políticas de la administración en temas financieros y económicas. Diría que Trevor Manuel se convertirá en una especie de primer ministro.”. Añade el que fue presidente del partido nacional, artifice del sistema apartheid, que confía en Zuma más que en el anterior presidente, ese conocido como Mbeki. De Klerk dixit: “el Presidente Zuma está más preparado para hacer frente a los desafíos que aterrorizan a Sudáfrica, no niega los graves problemas de altos índices de criminalidad o del sida que están desolando al país, como sí hizo el anterior gobierno”.

¡Desconfiar infames!. De Klerk celebra la victoria de Jacob Zuma, Nelson Mandela sale de su retiro para abrazar al nuevo hombre fuerte de Sudáfrica. Oppenheimer y Rupert aplauden, comunistas y sindicalistas les imitan. La reforma agraria y el programa de expropiación administrado por antiguos feudalistas afrikáners… Mi capacidad de raciocinio ha quedado hecho trizas, pero no decae mi voluntad de aniquilar al cínico y repudiar al escéptico. Alzando la vista al frente vislumbro que cerca de la mitad de los nuevos ministros elegidos por Jacob Zuma sufren de conflicto de intereses por pertenecer a consejos empresariales con tentáculos en sus departamentos públicos. Blancos y negros una dicotomía real no de ensoñaciones pasadas gobernada por nuevos ricos negros, pero eso es otra historia…

¡Lula gana!

El estrenado presidente de la república de Sudáfrica se desviste del disfraz izquierdista y desvela su traje de corte inglés. Tras un purgamiento del partido sibilino y un peregrinaje por las tierras desheredadas, el nuevo rey presenta su real proyecto para el país: mantener la política monetaria restrictiva, impuesta por organizaciones prestamistas internacionales. Jacob ZumaZuma eliminó de un solo movimiento al anterior rey por su control férreo de la organización política y  su desconfianza hacia los otros, esos que visten sus mismos colores. Olvidados de un plumazo han quedado esas palabras placebo de transformación de los objetivos impuestos por los gobiernos de Mbeki: crecimiento económico y control presupuestario. Los objetivos quedan pero sus protagonistas se van. Quien no se va es Trevor Manel, ministro de finanzas durante los gobiernos de Mbeki, y sus colaboradores más cercanos, ellos se quedan para alegría de multinacionales y tranquilidad de funcionarios de esas organizaciones internacionales premiadas durante el último G20. Y aquellos que han aportado montantes impúdicos de dinero a la campaña pro Zuma han sido premiados con ministerios: Tokyo Sexwale.Tokyo Uno de los hombres más ricos del continente africano, gracias a su posición dentro del partido del ANC y la campaña de promoción de una burguesía negra impuesta por Mbeki, será el nuevo hombre del gabinete para la vivienda; mientras el jefe supremo del partido comunista será destinado a cosas de la educación superior. Pero la sorpresa más espeluznante, y seguramente la menos publicitada en los medios de comunicación, nos espera en la presentación de los nuevos presupuestos del estrenado gabinete en el parlamento. Ahí, en la casa del pueblo, los sonidos de la flauta de Zuma se convertirán en estruendos sonoros y culebrillas chupasangre caerán del cielo en las escuálidas tierras de los que seguirán desposeídos de su dignidad, el 60% de los ciudadanos de Sudáfrica.

El nuevo Lula o el nuevo Chávez de África

No hay lugar para la duda, Jacob Zuma es un terremoto que trastorna los cimientos ideológicos del ANC. El último temblor descontroló la puesta en escena de la presentación oficial del manifiesto 2009 del partido que se reconoce como movimiento de liberalización. 90 000 personas se congregaron en un recinto con capacidad de 30 000 para ver y oír al nuevo mesías. A pesar del caos y los problemas de seguridad, el ANC lanzó su programa de objetivos para ser recogido desde futuros cuartos palaciegos gubernamentales. La lista de la compra diseñada se dice, es decir la prensa tras analizar sentencia, ha virado hacia la izquierda. Lucha contra el trabajo precario, ampliación del seguro de desempleo; acceso a la sanidad gratis para aquellos que demuestren que no pueden pagar la factura médica, más programas de prevención contra el sida; educación primaria gratuita, mejora de las escuelas, contratación de más profesores; ampliación de los subsidios para familias con niños; reforma agraria para acelerar el acceso a la tierra y mejorar su productividad, proyectos de desarrollo económico sostenible en zonas rurales; equidad de género con la colocación de mujeres en el 50% de los ejecutivos nacionales, provinciales y locales, …. Fuera del mundo de las ensoñaciones de animales políticos, en ese otro mundo por donde se arrastran cuerpos de carne y hueso, son palabras, simples palabras. En tiempos de campañas electorales es barato prometer pero caro cumplir. Los artífices de las políticas públicas no siempre están a la altura de sus puestos y su capacidad profesional sólo es testada tras elecciones, sin una exhaustiva comprobación del producto final vendido. El ANC gobierna el país desde 1994 y catorce años son pocos para desarrollar y cimentar un país subdesarrollado en el 80% de su territorio y desarrollado en el 20% restante, pero demasiados para aquellos que siguen sin beneficiarse de la distribución de recursos estatales y sin experimentar mejoras en sus precarias vidas. La casa de los horrores de ciudadanos incrédulos.

El partido en el gobierno de Sudáfrica, dice, ejecutará los objetivos programáticos de buenas intenciones si repite victoria en las elecciones presidenciales que se celebrarán a principios de este mes de mayo. Siguiendo en el mundo de las ensoñaciones, durante la ceremonia real, donde el rey ha desplegado sus encantos oratorios en compañía de la corte de sindicalistas y comunistas, decenas de conejos han saltado de la chistera ANC. Más gasto social sin nuevas partidas financieras estatales. Cómo es posible concebir unas arcas del estado dispuestas para una real extensión del gasto social sin nuevas fuentes de recaudación y sin pretensiones de endeudamiento estatal. La quema de plantas mágicas para invocar a los espíritus Xhosas durante el evento real parece que ayudará a que el dinero llueva del cielo. La incredulidad le hace a una huir hacia tierras más firmes. Sólo han pasado dos meses desde la presentación parlamentaria del presupuesto estatal para el año 2009 del gobierno del ANC. El ministro de finanzas detalló los movimientos de ajustes en las nuevas partidas presupuestarias con pretensiones de ampliar el gasto social pero que sólo balanceó los números. En el mundo de las fantasías el manifiesto promete contratar más profesores de educación primaria, ampliación de subsidios para desempleados, personas de la tercera edad, madres con niños más educación y sanidad gratuita, …, sin extender el gasto total presupuestario. La virgen de Fátima sigue sin aparecerse en tierras sudafricanas.

El compromiso sí adquirido por el actual gobierno del partido de Zuma es continuar aplicando un control del déficit presupuestario en el país. Desde el 2006 las arcas del estado sudafricano cuentan con un superávit de 1% sobre el PIB, quiere decir que lo que el estado gasta es menos de lo que ingresa. Aun más difícil de entender si la realidad golpea fuerte: el 60% de la población sudafricana es víctima de la pobreza económica y el 30% de la población activa está desempleada, en el que sólo el 70% de los hogares tiene acceso a electricidad y sistemas de saneamiento, la esperanza de vida se ha reducido en los últimos 6 años, el 11% de la población es portadora del HIV y el 26% de los sudafricanos son analfabetos. Y los números no engañan siempre. Si una aumenta la letra pequeña del despliegue estadístico presupuestario puede visualizar como el gasto destinado para educación en el periodo 2007/2008 ha sido reducido para el término 2008/2009. Camino queda por recorrer para reducir los récords de desigualdad social y económica con superávits presupuestarios. Y un estado sólo cuenta con dos instrumentos para virar a la izquierda en busca de una redistribución de la riqueza y trabajar por la justicia social, el fisco y la nacionalización de los recursos naturales preciados por admiradores extranjeros. El gobierno sudafricano sigue comprometido con las políticas económicas neoliberales de control presupuestario y débil presión fiscal sobre beneficios, para alivio de aquellos que gustan jugar en los campos especulativos financieros y funcionarios de organizaciones internacionales guardianes ideológicos neoliberales. Mientras las grandes fortunas sudafricanas dueñas de las minas de oro y diamantes no temen la llegada del lobo izquierdista. La virgen sigue sin aparecer pero las dudas siguen golpeando. Virar a la izquierda manteniendo una política presupuestaria restrictiva y sin reformar el sistema impositivo para ampliar el espectro de recaudación para las arcas del estado es trabajo de magos. Dudas.

Los últimos gobiernos acusados de izquierdistas y populistas, en los foros de organizaciones internacionales, han surgido de países en desarrollo estigmatizados por el terrorismo neoliberal económico. En Brasil, Lula ha contado con la bendición de gobiernos liberales europeos y norteamericanos a su publicitada campaña contra la pobreza, siguiendo la línea marcada desde despachos de funcionarios de organizaciones internacionales. Siguiendo los pasos marcados de presiones fiscales directas tenues y superávit presupuestario. Virtuosos magos son necesarios para reducir las desigualdades sociales de países con más de la mitad de la población subsistiendo bajo el umbral de la pobreza marcada por la ONU (menos de un dólar por día) sin acceso a la educación básica, sanidad digna y a contratos laborales legales, sin dinero. Lula se ha revelado como un falso mago. El daño democrático de promesas que caen en saco rotos son peligros eminentes para próximos populistas y dictadores. Venezuela eligió otro camino, Chávez llegó y con un puño en la puerta abrió la caja de los truenos y vomitó culebras en las mesas de los despachos de funcionarios de organizaciones internacionales que pedían condiciones ideológicas para acceder a préstamos financieros. Nacionalizaciones y referéndums han sido la artillería chavista utilizada para redistribuir la riqueza del país y reducir los índices de pobreza. Más de todo significa que la factura subirá por las nubes. Lula anda nadando a contracorriente, su partido de trabajadores cuenta con acérrimos comunistas que se sienten traicionados con la perpetuación de los dogmas económicos liberales bajo el gobierno de Lula. Los chavistas andan ensimismados y distraídos con complots nacionales e internacionales contra su presidente, mientras la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos quedan en promesas a cambio de un voto. Volviendo al continente africano, Jacob Zuma es un candidato presidencial con una lista de presuntos cargos judiciales por corrupción, blanqueo y malversación de fondos públicos. El nuevo rey del ANC comulga con las fuerzas de izquierda que van de la mano pero no son parte integrante del partido. Que vía seguirá Zuma, chavista o lulista, se trasluce en las palabras del rey zulú dirigidas a un aforo de empresarios norteamericanos durante un viaje a Washington, tras despedir al presidente de la república Thabo Mbeki, “señores y señoras les aseguro que ni COSATU (sindicatos) ni el partido comunista marca las directrices económicas del ANC”. El nuevo Lula o el nuevo Chávez, o simplemente el nuevo rey sudafricano dispensador de promesas que se llevan el viento. Mientras Europa y EEUU han vuelto a revisar las teorías de Keynes de más gasto social y endeudamiento público en países con una profunda red social desarrollada y sin críticos niveles de desigualdad económica.   

Jerusalén la tierra prometida

Las pistolas están desenfundadas. La campaña navideña está siendo un castigo enviado por los dioses. La vuelta a casa y los gastos requeridos en estas fechas de gozo y hermandad familiar se han transformado en actos de penitencia más acorde con los faustos de la semana santa que con la celebración del nacimiento del nuevo mesías. Para más inri estamos en plena temporada vacacional veraniega sudafricana: gasolina más cara, comida más cara, factura eléctrica más cara y menos turistas donde rascar una limosna.

En el lado terrenal otra campaña está en marcha: preparar el aterrizaje en la presidencia del país de Jacob Zuma. Al nuevo mesías del ANC le gusta revolcarse en el lodo de las bases del partido, cosa muy distinta de su predecesor inmediato Thabo Mbeki. En un orquestada ruta popular, a imagen y semejanza del camino de Santiago, Zuma está visitando los centros de las bases de apoyo del partido de Mandela, siempre de la mano de los líderes del partido comunista y la federación de sindicatos (cosatu) con los que el ANC comparte una alianza de gobierno. Una vez más a diferencia de su predecesor, quien no compartía este sentimiento de hermandad con las fuerzas de izquierda del país a los cuales incluso aíslo de cualquier proceso de decisión. La caravana conducida por Zuma ha parado en aquellos lugares no frecuentados por blancos sudafricanos. Zonas rurales devastadas por la pobreza, la violencia y el sida, y Townships dormitorios de la población negra en las periferias de las grandes ciudades del país, han sido auditorios donde se han escenificado las declaraciones de amor y de esperanza de una población cansada y traicionada por sus camaradas. Pero esto no está pasando. Cual procesión de semana santa, la pasión al divisar el paso del nuevo mesías se siente, se mastica, se puede tocar. Pero esto no está pasando. Otra realidad es proyectada en las salas de cine de la otra Sudáfrica. Los periódicos nacionales, en los cuales Zuma es el nuevo demonio populista violador y corrupto (todavía ningún tribunal sudafricano ha condenado de tales cargos al señor Zuma), siguen manteniendo que el ANC está perdiendo apoyo entre las bases del partido tras la elección del nuevo ejecutivo  y la abrupta desmembración de éste.

Cómo es posible, se pregunta una, quizás hubo un golpe de partido durante la celebración de las primarias no aceptado por la mayoría de los votantes y comandancia del ANC. El presidente del partido del ANC, y subsiguiente candidato presidencial para el país, es elegido a través de un proceso democrático en el cual las delegaciones provinciales de la organización, tras consultar a las delegaciones locales, eligen a su candidato preferido al que deberán votar los emisarios provinciales en la conferencia nacional de delegados. El pasado diciembre de 2007, durante la celebración de la 52º conferencia nacional del partido en Polokwane, Jacob Zuma se impuso a Thabo Mbeki con 2 329 votos, frente a los 1 505 de Mbeki, no fue algo inesperado resuelto por caprichosos ciudadanos de Olimpos. No. Si una va a la lista de candidatos propuestos por los distintos consejos provinciales de delegados del partido se puede ratificar que los delegados ejercieron su mandato imperativo y votaron lo que les fueron encomendado por las bases. Ninguna sorpresa, las bases del ANC decidieron pero no todos comulgaron. No son pocos los agraviados en las luchas internas del partido que acompañan a cualquier cambio en las altas esferas de las comandancias. Fidelidad es el ingrediente más valorado y exigido en las comilonas del poder y el ANC sigue operando bajo una disciplina partidista estalinista. Nuevos jefes, nuevos soldados rasos. Y como suele ocurrir en estos folletines de poder la revuelta interna no está siendo pacífica. El ANC está en la sala de operaciones. Aunque el desmembramiento de un cuerpo puede transformarse en una operación quirúrgica de regeneración, la angustia aparece la primera en la mesa de operaciones anunciándonos el dolor que deberemos sufrir para poder salir con éxito de la operación regenerativa. El ritmo frenético seguido por los cirujanos del Congreso Nacional Africano no es apto para cardiacos. El tic-tac está sobre sus cabezas a cuatro meses de la celebración de las elecciones presidenciales donde se pondrá a prueba la vitalidad del renovado cuerpo. De una rajada se ha extirpado la cabeza, aquella zona infectada más visible al ojo humano: Thabo Mbeki. Varios miembros de las ejecutivas nacionales y provinciales del partido ANC han anunciado su salida del partido que los dio la vida como animales políticos y los formó para trabajar para el partido. La regeneración no sólo se da en el cuerpo enfermo, las partes infectadas extirpadas siguen su curso vital transformándose en algo nuevo, un partido político ya oficialmente llamado el Congreso del Pueblo (COPE).

Protagonistas externos como los medios de comunicación juegan su papel no informativo en estas aguas revueltas. En los días previos a la elección de la nueva ejecutiva del ANC, con Zuma a la cabeza, los medios de comunicación del país, y por lo tanto la prensa extranjera acreditada, vaticinaban el debacle de Zuma y la consagración de Mbeki, a pesar de que en los meses previos los consejos provinciales ya mostraron su hermandad con el nuevo mesías. La desmembración del partido, y la presentación oficial del nuevo partido COPE, ha desbordado el regular caudal de artículos sobre el debacle del partido en el poder, implorando las gracias del nuevo partido y las desgracias del viejo partido. Por qué los medios de comunicación no consiguieron anticiparse a los acontecimientos. Por qué los medios de comunicación nacionales e internacionales siguen manteniendo que Zuma está sangrando el capital social del partido. Fácil de entender si uno mira por encima del hombro del que está delante de una y se niega a bailar la sonata del pánico: qué viene el lobo izquierdista. Quizás para entender lo que pasa en los medios escritos y de renombre de este país hay que explicar que sólo existe una tirada de 600 000 ejemplares de diarios escritos en un país de cerca 50 millones de personas de las cuales más de la mitad son pobres y negros, traducido llanamante: no pueden permitirse comprar un diario. Los medios escritos están destinados a esa minoría blanca y liberal que vive en un paraíso de ensoñaciones pasadas y recreaciones artísticas presentes.

A pesar de la imagen proyectada por los medios de comunicación, esos que el 90% de la población no lee y son alimento de prensas extranjeras, el ANC se ha tirado a la carretera para probar su capacidad movilizadora. Para ello el partido en el gobierno ha lanzado una campaña de participación popular. Una invitación a todos los ciudadanos sudafricanos a expresar sus preferencias a través de la popular vía de movilización de masas en los actuales tiempos, y para alegría de las compañías de telecomunicaciones: el sms. Su objetivo construir un nuevo manifiesto con la aportación de “todos”. Una caravana popular conducida por el mismo Zuma, y co-pilotado por comunistas y sindicalistas, ha recorrido las carreteras sudafricanas. Siguiendo la caravana del nuevo rey por las zonas más devastadas de este país donde el arco iris no toca tierra, tierras que vieron nacer y crecer a los santos del partido Mandela, Sisulu, Tambo, Hani …, una puede sentir, masticar, tocar los vientos de esperanza que se han alzado en los corazones de millones de camaradas. Siguen aferrados a la esperanza de llegar a la tierra prometida de la mano de los liberadores del apartheid, creen que ahora les ha llegado su hora y siguen los pasos de su nuevo mesías. Los discursos, hasta ahora vacíos, de lucha contra la pobreza, contra el 40% de desempleo, el sida, por una equitativa redistribución de la riqueza, por los derechos de una asistencia sanitaria universal, y por una educación gratuita universal, pueden que se llenen de contenido, o puede que no. Pero los miedos también se sienten, se mastican, se tocan en el lado blanco. Miedos al oír los cantos a persistir en la lucha “Awuleth mashini wani” (pásame la pistola) que el rey Zuma canta y baila en todo evento y celebración, arma sonora comercializada por compañías telefónicas y que muchos ya han descargado en sus móviles como tono de llamada para pánico de los blancos.

Una canción popular de llamada al combate emblema del desaparecido brazo armado del ANC durante los tiempos negros del apartheid, canción inscrita en la tradición de los grandes guerreros zulús que apelan a la lucha para no perder la guerra. Y como el líder sindicalista Zwelinzima Vavi defiende: “cuando cantamos “umsbini wani” reivindicamos los recuerdos de nuestro pasado reciente de lucha, que sigue inspirándonos a aquellos de nosotros que seguimos teniendo una razón para luchar. Quizás otros han llegado a la tierra prometida, pero la clase trabajadora y los pobres de este país siguen en el camino”. Quizás el nuevo rey guíe al pueblo elegido a la tierra prometida, Jerusalén, o quizás una vez más sean cantos de sirena que les dirigen hacia el abismo, pero eso es otra historia… En mi camino de peregrinación junto a la caravana de Zuma bailando Awuleth mashini wani…

Terror Lekota: bombardeo en campo ANC

Una convención nacional que ha conseguido movilizar a 4 000 delegados se ha montado en 15 días con un coste de 600 000 euros para presentar un “movimiento” cocinado desde las elites del partido del ANC, agraviadas por la lucha interna que sufre el partido entre los pro Zuma y los pro Mbeki. Las negras nubes formadas en los cristalinos cielos del pasado verano sudafricano, en el mes de diciembre del 2007, han ido descargando tormentas de verano en los campos del partido de Mandela, señales celestiales que nos anunciaban la formación de una gran tempestad. Desde el triunfo electoral de Jacob Zuma contra Thabo Mbeki en las primarias del pasado congreso del partido del ANC el partido vanagloriado por su lucha contra el Apartheid y sus emblemático líderes Mandela, Sisulu, Ndondo …, y no sigo porque la lista es larga y con nombres impronunciables e inteligibles, ha sucumbido a una lucha interna sangrienta y sucia. Los bandos están en posición de ataque y los cuchillos en lanzamiento. Las victimas de las purgas que se están ejecutando en los procesos de elección de los comités ejecutivos en las 9 provincias que se suceden tras el congreso quinquenal apestan pero eso no es una novedad en los campos labrados por los partidos políticos. La víctima mayor entre todas las habidas y las que habrán es el mismo “ex” Presidente del país, Thabo Mbeki, guillotinado por el nuevo consejo de generales del ANC comandados por Zuma. La abrupta maniobra militar, a solo 7 meses de la celebración de las elecciones presidenciales del país en las que Mbeki iba a pasar a la reserva, ha conllevado efectos secundarios que han cogido por sorpresa a aquellos que han osado subestimar al enemigo.

Todo empezó 6 meses atrás durante un tórrido verano en las secas tierras de Polokwane, al noreste de Sudáfrica. El 60% de los 4 000 delegados de las bases del ANC votaron a favor del candidato presidencial Jacob Zuma. En el histórico congreso quinquenal, aperitivo que acompaña al plato fuerte de las elecciones presidenciales del país, Zuma se presentó como la esperanza negra de los desposeídos, de todos aquellos que no se han beneficiado de las políticas aplicadas por el gobierno de Mbeki para desarrollar una prospera clase media negra, los habitantes de los township y de las zonas rurales sin servicios básicos, escuelas o hospitales cercanos y públicos, encontraron en su discurso la esperanza perdida en los últimos 14 años. Los desposeídos fueron abducidos con las notas musicales tocadas por el flautista de Zumalín, su salvador, el poseedor de la llave para abrir la puerta de la prosperidad. El partido comunista y la confederación de sindicatos (cosatu) que van de la mano del ANC asentían las palabras del nuevo líder. Al rey depuesto le acusan de trabajar sólo para los ricos, de imponer una política monetaria restrictiva para los más desfavorecidos, preocupado sólo en el crecimiento del PIB y no en la extensión del gasto público. Control inflacionista, control presupuestario, y crecimiento económico, ¿le suenan de algo?.. La cosa sinónimo de prosperidad y seguridad indiscutida en nuestros gobiernos europeos socialistas no son presupuestos socialistas válidos en el sur de África. El neoliberal Mbeki fue expulsado del olimpo de los dioses y hoy el demagogo Zuma reina en compañía de los mismos, comunistas y sindicalistas, que han apoyando legislativamente, sin signos de autocrítica, las políticas del anterior ejecutivo. Un zulú está en el poder tras dos consecutivos Xhosa, Mandela y Mbeki, etnias enfrentadas ancestralmente. Los zulús son conocidos y admirados guerreros con tradiciones que mantienen a pesar de vivir bajo un sistema democrático que defiende la carta de derechos del hombre. El nuevo líder es un fiel reflejo de su pasado ancestral. 7 son las mujeres de su harén, juicios por violación sexual, por corrupción, por malversación, y por blanqueo de dinero son detalles de su currículum, pero todo se perdona o se olvida a cambio de las promesas futuras de un visionario que dice va a acabar con la desigualdad socioeconómica de uno de los países más desiguales en el mundo, así de un plumazo, como de un plumazo se arrinconan los pasados de la vergüenza.

Pero hay unos cuantos que no quieren olvidar, que no confían en la música del flautista y que tienen los medios financieros para dañar. Aquellos que se han beneficiado de las políticas de Mbeki para el enriquecimiento de una clase media negra no quieren a Zuma. “Terror” Lekota, ex ministro de defensa, y Shilowa, ex gobernador de la provincia de Gauteng, son las caras de este nuevo “movimiento”, arrinconados en el nuevo ANC se han puesto manos a la obra para demoler a su antigua familia. En dos semanas han montado una convención nacional que ha conseguido movilizar el mismo número de delegados que en Polokwane, más de 4 000 personas se han congregado en un centro de convenciones de lujo en Johannesburgo. Hermosas mujeres con exclusivos vestidos, jóvenes emprendedores, universitarios, empresarios, intelectuales de las universidades más importantes, estrellas de la tele y el cine, líderes de la oposición han concentrado la atención de la inmensa mayoría de afiliados o votantes del ANC convocados para decir basta ya!. Basta ya a los nuevos reyes. Los viejos reyes se han levantado en armas. Oportunistas en la oposición, heridos mortales de purgas internas de partido, intelectuales cansados de la arrogancia del poder, jóvenes sin futuro, empresarios con los dientes afilados para hincar tajada en los nuevo pastel, han encontrado el valor y el momento, a 7 meses de las elecciones presidenciales, para hacer frente al ANC que representa al 70% del electorado del país. No están solos, Desmond Tutu ya anunció públicamente que no iba a votar al nuevo ANC de Zuma, y la puesta en escena del lanzamiento de un nuevo partido el próximo 16 de diciembre ha sido todo un éxito de convocatoria mediática, nuevos tiempos se avecinan en el campo de batalla política sudafricana, hasta la fecha aplastados por la maquinaria del ANC, una maquinaria que empieza a desquebrajarse internamente. Pero quiénes son estos nuevos protagonistas de la política sudafricana, son viejos conocidos, pasadas estrellas en el cielo de los gobiernos de Mbeki que disfrutan de fabulosas rentas, que estuvieron presentes durante la oscura adquisición de contratos armamentísticos a finales de los años 90, momento en que algunos se convirtieron de la noche a la mañana en exitosos hombres de negocios y por los cuales algunos están inmersos en procesos judiciales por cobros de sobornos, por ejemplo Zuma. Ahh sí Zuma, el nuevo gobierno impuesto por la nuevo consejo de generales de Zuma ha mantenido al mismo ministro económico estrella de los gobiernos Mbeki y ha garantizado en tierras norteamericanas que la política económica no será cambiada o reformada y también ha afirmado tajantemente que los comunistas y sindicalistas no influyen en las políticas económicas y financieras del ANC… suena a, a qué suena. Aquellos que no han entrado en la habitación de la prosperidad en Sudáfrica tendrán que seguir esperando.. pero esa es otra historia…. y yo sigo perdida en la carretera..

Una heroína en Ciudad del Cabo

El azote del viento en el Cabo deja una estela de tragedias invisibles. Me gusta pasear sobre el asfalto, me reconforta patear entre edificios y me sugestiona el imprevisible cruce de miradas de extraños que dejan de serlo en mi cuarto de modelaje de historias corrientes. Ando, ando, ando pues respiro. Elegí cuidadosamente el barrio donde residir que me permitiera ese placer convertido en necesidad. Hasta el día de la tragedia mi barrio en Ciudad del Cabo era mi preciada joyita robada a esta ciudad. Cerca de los exquisitos edificios de tradición afrikáner, junto a los jardines que acompañan a la casa del pueblo y los museos de la ciudad, se descubre una corta pero serpenteante calle que alberga mi edificio de pisitos. Vivir en el centro pero lejos del complejo nervioso que da vida a la ciudad significa que debes compartir tu espacio público con una legión de vagabundos que cimientan las ciudades del tercer mundo, donde la pobreza y la riqueza encuentra una intersección. El vecindario dentro de mi bloque de pisitos no entiende el significado de la cordialidad de unos buenos días o unas buenas tardes, el vecindario fuera de mi bloque de pisitos sí, quizás reflejo de un efecto psicótico para dignificarse a sí mismos a través de la identificación territorial de nuestro barrio. Son mis vecinos elegidos, son ellos los que me hacen sentir que estoy en casa. Cuando salgo por las mañanas son a los que doy los buenos días, los que al volver a casa saludo con un hola, y si los diviso a lo lejos alzo el brazo en reconocimiento a nuestra misma dirección postal. Cuando pasan los días y alguno desaparece me pregunto que habrá sido de él o de ella, robándome más de una sonrisa de mi boca cuando me reencuentro con ellos de nuevo. Olvido siempre, quizás como mi mecanismo de protección a la deshumanización en esta país, que van armados con cuchillos caseros, armas improvisadas de consecuencias mortíferas. Pero la tragedia está avizor para cazarte desprevenida. Las parejas entre vagabundos no son raras y mi vecindario no es una excepción. Aquí los vagabundos se mueven en grupo y descansan en grupo. Manadas de animales heridos sin rumbo fijo delimitados territorialmente. Ser mujer entre la manada te convierte en la escogida para protagonizar sus tragedias sudafricanas. Una se habitúa a oír los gritos de ayuda sin esperar respuesta de las mujeres que comparten maritalmente su vida al otro lado de mi ventana. Las mujeres siempre van acompañadas por un hombre, un paso más atrás como en todas las esferas de la sociedad sudafricana. Las palizas son frecuentes y las demostraciones amorosas son las menos. Pero nunca dejan de estar el uno con el otro. Siempre he experimentado una repulsión estomacal hacia cualquier acto de violencia física y me revuelve las tripas visualizar a esas mujeres contorsionando sus débiles cuerpos para encajar la tanda de hostias. Hay que habituarse. Sus caras se han convertido en familiares para mí. Unas caras que he visto desfigurarse cada día paliza a paliza. Las reconozco llorando, las reconozco con las caras ensangrentadas, las reconozco sonriendo, las reconozco chillando. La tragedia también las reconoce como sus preferidas. El invierno en el cabo se está alargando más de costumbre, una costumbre de 50 años, y su portavoz, el que habla por todos, es el jodido viento. Golpea fuerte, golpea con una fuerza que parece avisarnos de que su cabreo va en aumento, condicionando un rápido desenlace de la tragedia. La última representación en el teatro de mi vecindario la he presenciado desde la platea. Rutinariamente salgo a desayunar temprano todos los sábados y como de costumbre me he cruzado con las familiares caras, uno de esos matrimonios de la calle eran increpados por un afrikáner que habita dentro de una de las casitas unifamiliares de mi barrio, un “por qué coño habéis tocado el timbre”, provocaba la replica de improperios de difícil traducción de mi matrimonio vecino, sin ralentizar mi paso he vuelto a mi pisito. La barbaridad cotidiana es de fácil digestión. Dos horas más tarde he vuelto a tomar la calle para dirigirme a mi próxima toma, pero esta vez la rutina se ha roto con el corte de mi paso por un coche de policía. “Hace dos horas que ha pasado”, ¿Qué ha pasado?, pregunto a uno de mis vecinos con derecho a cuartos interiores, “dos de nuestros vagabundos se han acuchillado, uno le ha metido cinco puñaladas al otro, y se ha levantado con toda la cara cortada y se ha ido”. ¡Nuestros¡ el sentimiento de propiedad está muy presente en la psiquis de la ciudad. No me ha extrañado las recriminaciones a la policía por llegar dos horas tarde es parte de lo habitual en este país. Quién de los nuestros habrá sido, tras un “muy triste” como despedida me alejo de mi vecino. Si se ha levantado y largado por su propio pie no debe ser muy grave y hay un hospital a 12 metros de aquí. Pero la tragedia no deja escapar una oportunidad. Tras dar unos pocos pasos, me sorprendo pisando unas manchas de sangre que trato de evitar, pero como si fuera parte del repertorio de personajes del guión escrito por un cínico, al poco me topo con dos cuerpos de un hombre y de una mujer. ¡Joder pandilla de bestias están aquí, tirados en el suelo¡. A pesar de la sangre en la cara reconozco sin problemas a la parte masculina del matrimonio vecino y a su vera la dulce figura de mi vecina, la de chillido agudo. Los dos cuerpos están en posición fetal, uno enfrente del otro, como en otras tantas veces les he observado durmiendo, uno junto a otro sobre mi dirección postal, pero esta vez hay dos hombres uniformados a sus pies hablando por el teléfono. La escena es extraña, rallando el surrealismo, dos cuerpos en el suelo junto a una gasolinera rodeada de casas unifamiliares, tiendas, lugar de paso, con una fluida circulación de coches, y nadie cerca de los dos cuerpos, salvo los dos policías recién llegados. Quizás son cuerpos apestados por algún virus que no consigo identificar. No sé por qué me viene a la mente las palabras del afrikáner echándolos de su portal dos horas atrás. Joder quién coño ha hecho esto, “se han acuchillado entre ellos”. No puede ser, no puede ser real, es demasiado teatral, es demasiado trágico, y el mundo no es una tragedia teatral, o sí. Una samanta palos del nazi afrikáner es más digestible para mí que un trágico desenlace de violencia de género, reconozco el porche donde todo se ha originado dos horas antes al otro lado de la calle. Algo extraño en la cara de mi vecina me ha reconfortado en esta mierda de historia, por primera vez he visto su cara sin desfiguramiento, he podido ver las serenas facciones de una joven de no más de 20 años. Mientras la cara del macho cabrio era todo deformación y sangre. Quizás un acto de justicia final ha permitido a mi heroína devolver la furia inflingida hasta el final de sus días por el amo y verdugo con el que compartía mi dirección postal. La escena final refleja la realidad en la que viven la mayor parte de la población femenina de este país y los que no tienen nada en una sociedad ahogada en el vómito del materialismo. La escena describe la Sudáfrica de hoy fuera de las postales de ballenas y tigres: dos cuerpos heridos mortalmente en el suelo abandonados durante dos horas a 10 metros de un hospital, ante la presencia de dos indiferentes policías y una manada de ciudadanos deshumanizados. Un trágico final para una heroína sin nombre de las calles de Ciudad del Cabo. Mi vecina. ¿A alguien le importa? el asaltante ya está en la calle, bueno eso es otra historia… vídeo en busca y captura del asaltante liberado: http://www.under-media.com/Beggars.mp4

Ejecución pública del César Thabo Mbeki

El golpe de estado de la ejecutiva del ANC al presidente de la república me ha lanzado cual torpedo a las profundidades de la caverna de las sombras. Unos ojos cristalinos rotos y una voz fluyendo entre el temblor y la firme sequedad sonora me ha hecho dudar, será verdad lo que sus adversarios airean por los corrillos de poder: el emperador sudafricano caído es un hombre maquiavélico, un oscuro ser de movimientos serpentinos. Me resistía a creer eso de él. Él estaba destinado a regentar uno de los rincones de este santuario de almas perdidas. Me cuesta creer que una vida en sacrificio a una causa, una vida construida por otros que no por él fuera barrida sin pestañear de los anales de los héroes del movimiento de liberalización sudafricano. Una vida a cambio de una causa, un partido, el ANC. Qué extraño en estos días. Thabo Mbeki no conoce el significado de descubrirse en la adolescencia, de abandonarlo todo por un amor de verano, ni el dolor de reconstruirse trocito a trocito tras una caída sin paracaídas por el terraplén. Thabo no eligió la vida que el partido tenía destinada para él. Nacer en una familia de activistas políticos, con un padre miembro clave del partido comunista, y una madre devota a su marido, predestinó la vida de un niño nacido en una sagrada familia. Una planificación al detalle de una trayectoria vital. Thabo Mbeki fue arrancado del núcleo familiar, exiliado en la adolescencia, y adoctrinado e instruido para servir al partido. Sus estudios, sus lugares de residencia, su mujer fueron cuidadosamente seleccionados por otros que no por él. Y el final ha sido la última representación en su vida pública impuesta por el partido, el césar ha sido ejecutado en la plaza pública, el parlamento. Los cuchillos ejecutores penetraron sin dificultades en unas carnes flácidas por el cansancio de la penitencia recorrida. Varios han sido los Brutos y Brutas, diputados y diputadas, que empuñaron el cuchillo de la traición por una causa mayor, la supervivencia del partido de la mano de su nuevo emperador Jacob Zuma. Me pregunto cuánta dosis de cinismo debe ser necesario para sobrevivir a una traición como la presente tras la ofrenda de una vida a los caprichosos dioses del Olimpo. La representación de la tragedia sudafricana no desmerece a los maestros griegos y romanos, mis ojos sucumbieron a las torrenciales aguas. No he dejado de darle vueltas al sentido o al sin sentido de dar una vida en sacrificio a algo tan inmaterial y voluble como un movimiento de liberalización. No he dejado de preguntarme estos días cuándo Thabo Mbeki sucumbió a las hermosas sonatas del poder susurradas al oído, armonías para ser escuchadas solamente por el elegido. Cuándo olvidó que a un mesías le sigue otro mesías. Cuándo olvidó que los dioses del Olimpo nunca desaprovechan una oportunidad para mostrar su naturaleza implacablemente caprichosa. Aquellos que serán alzados como nuevos mesías que tomen nota de esta última representación. El rey en el trono lo pone el partido y el partido lo quita. Dudas, quién debe regentar el poder de poner o quitar a reyes y reinas, los votantes, los partidos, los dioses,…. No puedo quitarme de la cabeza al César que olvidó quién le aupó al poder, que se negó a escuchar, que se creyó el elegido para convertir a Roma en un nuevo fastuoso Olimpo, y terminó traicionado en la casa de los patricios, asesinado por y para la República. En el 2008 el ANC ha escrito una nuevo capítulo, que no el último, de los anales de los Césares. Qué extraña familia ésta, sin adscripción ideológica pero que va de la mano de marxistas-leninistas, donde uno se tropieza con oportunistas miembros enriquecidos a la sombra del estado gracias a políticas económicas, marca consenso de Washington, diseñadas por Thabo Mbeki; con reconocidos miembros feministas que van de la mano de tradicionalistas defensores de la poligamia y la prueba de la virginidad,… Ese extraño baturrillo de colores y músicas tiene un nuevo césar zulú, Jacob Zuma.  Mientras es preparada la llegada del nuevo mesías al trono un gris funcionario del partido cuidará de los asuntos de estado. Sigo sin discernir cuál fue la imperdonable traición de Thabo Mbeki a los dioses; y sigo sin entender por qué Jacob Zuma buscaba mi mirada entre los corredores de la casa pública, estará buscando aumentar su harén de seis esposas a siete con una española no inscrita en el califato de Córdoba. Los caprichos de los dioses del Olimpo son…, no esa es otra historia.

 

 

Redención sin justicia

Un comentario de un sudafricano de raza blanca de origen británico, para más señas, me ha provocado tal revolcón estomacal que ha conseguido exorcizar el influjo de la pereza blogera que dominaba en mí. Para sacudir el anquilosamiento he pinchado Voodoo Chile blues y todo ha empezado a fluir… La cosa huele mal, apesta, hemos sido agraciados por los sentidos que nos avisan, que nos alertan: alejarse del mal olor. Y huele mal. El buen quehacer de la comunidad judía ha conseguido que el olvido no gane la guerra contra el olor fétido, todavía. Los alemanes siguen vistiendo el traje de la culpabilidad por los crímenes cometidos por una generación, arrastrando las pesadas cadenas de la conciencia cristiana europea. El holocausto tiene su día mundial de conmemoraciones por doquier, gracias a la laboriosa acción de los diplomáticos israelitas dentro de la plataforma de las Naciones Unidas, y gracias a los grandes estudios hollywoodenses no pasan muchos años entre producción y producción de temática “nuestros héroes y nuestras víctimas del gran crimen contra la humanidad”. Si alguien nos preguntara cuál es el crimen contra la humanidad más importante del siglo XX, no dudaríamos en contestar: la exterminación judía del Tercer Reich. El quehacer de la pequeña comunidad judía debería ser modelo a tener en cuenta en procesos de memoria histórica. 58 años y no hemos olvidado. Sus criminales han sido buscados y exterminados. Ojo por ojo, diente por diente. Los enriquecidos a la sombra del crimen siguen siendo señalados por el dedo acusador y toda una generación de alemanes sigue aplicando la ley del silencio y la inclinación de cabeza para someterse al mea culpa. El olvido no comulga con el perdón y el perdón no va de la mano del olvido. Las cosas pueden no salir bien cuando no se cumple la obviedad. Y estamos en Sudáfrica. Y tengo melancolía del quehacer judío. El infierno fue real en Sudáfrica para el 90% de la población condenada a la esclavitud. El infierno es real en Sudáfrica para el 60% de los ciudadanos negros condenados a la violencia económica. Dónde está el perdón comunitario de los culpables. No existe una sola generación, hay muchas generaciones de sudafricanos blancos que desarrollaron, sostuvieron y comulgaron con la condena de por vida a la esclavitud del hombre negro. Millones de personas fueron sometidas en vida al infierno durante 40 años. El infierno no fue destruido con las bombas americanas y el ejercito rojo. El infierno se desvaneció de un día para otro permitiendo que los cantos de sirenas guiaran sus restos a plácidas tierras. El artilugio de la comisión de la verdad, vanagloriado en palaciegos rincones, ha sido un instrumento de redención que no de justicia. Si no se reconoce el crimen no existen criminales. Dónde están las ordenes de busca y captura de los criminales del apartheid. ¿El apartheid fue un crimen contra la humanidad?. ¿Negros africanos son humanidad? ¿Millonarios blancos son criminales?. Reconocemos los crímenes contra la humanidad a través de los tribunales de Nuremberg, la exYugoslavia, Ruanda, Sierra Leona. Eso quiere decir que si no hay tribunal internacional amparado por las Naciones Unidas, entonces, no existe crimen contra la humanidad, o quizás es necesario la guerra como instrumento de reconocimiento masivo del crimen infligido. El fin del apartheid no vino de la mano de la destrucción total y la nueva Sudáfrica no apareció de la nada. Y sólo es posible un renacer desde las cenizas, cual ave fénix. Es posible pasar página sin justicia. Fue un crimen contra la humanidad o no lo fue. Las prisiones están vacías de los criminales que impusieron el infierno a millones de sudafricanos, los enriquecidos al calor de la hoguera siguen disfrutando de suculentas licencias de explotaciones de recursos naturales. Pues dudamos: fue o no fue un crimen. Dónde está el buen quehacer de la comunidad judía. Dónde están los criminales del apartheid hoy ¿eliminados?…..Y todo esto porque no consigo desprenderme de las palabras de blancos sudafricanos denunciando la situación de hombres y mujeres blancas castigados por el látigo de la pobreza, mofándose del mal quehacer negro. Quizás mi daltonismo me impide distinguir a los blancos residentes en los townships… sí, quizás ese es mi problema. Por favor si localizas a uno en estas imágenes serás premiado con un tirachinas marca Madiba, no es válido la blanca que realizó la grabación. …

Adivina, adivinanza de qué color es el dueño y señor de las minas de cobres, diamantes,… en la actual Sudáfrica. Es necesario aplicar justicia para que los criminales no olviden el crimen cometido y sean perdonados.. Pero esa es otra historia….

Sobredosis de Madiba

Me he quedado colgada. Y a pesar de reiniciar mi disco duro una y otra vez, éste se niega a descolgarse, sigue colgado en el limbo de Neverland sin voluntad de volver a la cotidianidad del presente. Quién, cómo, qué ha provocado este efecto catatónico. La culpa no la tiene el cha-cha, la culpa la tiene una fecha en el calendario. El 18 de julio se celebró el nonagenario aniversario de Madiba para los compatriotas, Nelson Mandela, sin más, para el resto. Ese día el país de origen se lanzó a la carrera sin obstáculos para ganar el premio al más madibiano del país. El mejor situado en la línea de salida fue el último presidente del régimen apartheid, mister De Klerk, el cual felicitaba y agradecía a su antiguo enemigo, y ahora único colega de correrías transicionales en reconocerle la “grandeza” de poner fin a un sistema autoritario que algunos, sino muchos, de sus congéneres consideran una traición. A la derecha del “traidor”, por algo resido en zona afrikáner, se posicionaban compañías eléctricas, y de telecomunicaciones, las cuales han atizado sin compasión a los televidentes y viandantes con campañas publicitarias festejando una comunión nacional para desear felicidades a Madiba. Mi retina sigue poseída por alienígenas que sostienen en sus manos exuberantes pasteles de nata con el número 90. Mis ojos se abren y cierran, un sin cesar parpadeo para descubrir que no es una alucinación estacional (estamos en el invierno sudafricano). No. No son los reyes magos desembarcando en el cabo de las tormentas seguidos de niños hambrientos a la caza de caramelos lanzados al paso de la cabalgata real. Esos niños, muchos niños, van a la caza de otro objetivo menos dulzón. Niños porque a Madiba le gusta los niños, sí con lo que más disfruta en sus días de retiro es con la compañía de los niños. Y las antenas de todas las escuelas del país han captado la señal con el mensaje, todas excepto las escuelas privadas para los niños de raza blanca, asaltar las calles, plazas, estadios,… Alumnos cantarines de todo el país han sido expulsados a la invernal calle para corear happy birthday, una y otra, y una vez más. Salir niños del mundo y si Madiba cayera ir a buscarle. La cosa no quedó en una dosis de 24 horas sobre las aventuras y correrías de Nelson Mandela. La fiesta se prolongó durante todo el fin de semana porque, muy convenientemente, el 18 de julio ha caído en viernes. Al día le siguió otro día, al cual le acompañó la cena con sus compatriotas de partido. Junto al presente presidente del país, más el futuro presidente, el celebrado camarada de partido compartía los momentos ceremoniales para los discursos de buenas voluntades y palabras inocuas. En ese momento mi disco duro empezó a mostrar un funcionamiento extraño, desigual, discontinuo. Mi cabeza, sin aparente control, me abandonaba en busca de un rayito de sol en el cielo infinito, ensimismándose con la buena nueva de un trocito de claridad en el negro horizonte, descolocándose de dónde tenía la atención centrada: ¿quién puede matar a un niño?. La guinda de la maratoniana festividad madibiana fue la retransmisión nocturna de un concierto londinense, los niños cantarines ya habían sido recogidos de las calles, plazas, estadios…, la llegada de la nocturnidad trajo consigo una invasión de otras especies alienígenas. El asalto de los espacios públicos audiovisuales de Annie Lenox, Queen, Will Smit&mujer,…,  y Simple Minds, terminó de colapsar mi disco duro. La imagen de Jimmy Kerr balanceando su barriga cervecera en un sin cesar de movimientos interrumpidos que resquebrajaban las carnes flácidas al unísono que la voz, fue demasiado escatológica. Ese escocés incapaz de entonar la sintonía de antiguos himnos, la mía quebró cacareando ¿Free Mandela?, provocó el definitivo colapso cerebral.  No sé cuántas veces más tendré que reiniciar el disco duro para convencerme volver al presente. Un presente con la noticia, adecuadamente enterrada bajo el maratoniano aniversario nacional, de que la desigualdad económica en Sudáfrica es mayor hoy que durante el antiguo régimen autoritario. La transición a la democracia que consiguió convertir en emblema generacional: un hombre, un voto, hoy es una de las democracias más injustas en el mundo. Traducido a la esencia de lo básico: hay pobres más pobres, y hay ricos más ricos en Sudáfrica. El movimiento y partido de izquierdas que lideró, y gobierna desde entonces, al país en la transición democrática desde el sistema autoritario impuesto por la raza blanca, no ha sido capaz de restaurar una justicia social, suscrita en los discursos de liberación pronunciados por Madiba hace ahora 14 años, la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos sudafricanos. El último informe sobre el desarrollo social del país, cocinado por el gobierno, presenta un panorama desolador para aquellos que nacen dentro de una familia negra de clase media o baja. Este informe recoge los datos del año 2007 no reflejando la catastrófica situación presente de la mayoría de los ciudadanos, engullidos por el endeudamiento para hacer frente a la subida de precios de los alimentos. En un año, la cesta de la compra ha subido un 100% y, sin intención de abandonar la marcha del subidón, cada mes los precios suben y suben, como la espuma de la caña de cerveza que ahora no pueden permitirse, para la desesperación de aquellos que acuden todos los días a los mostradores de los supermercados. El precio de la gasolina sigue disparada, las eléctricas se han apuntado a la fiesta de los beneficios netos,… Sobrevivir hoy en este país es mucho más duro que un año atrás. Negro carboncillo es el color del futuro cercano en Sudáfrica. Qué quieren los ciudadanos sudafricanos un nuevo Mesías o nuevas políticas redistributivas no contaminadas por la corrupción, es el momento de pensar en ello con las próximas elecciones generales a la vuelta de la esquina, pero esa es otra historia y yo continuo colgada… 

La sacrosanta administración

Aviso a navegantes: ¿fraternidad sudafricana? Secuestrada; ¿hospitalidad sudafricana? Secuestrada; ¿la marca Mandela? Secuestrada por especímenes reconocibles por doquier, quizás uno de ellos se encuentra justo a tu derecha, o encima de ti, mira con cautela porque el próximo secuestrado puedes ser tú. Esta semana me he topado con algunos de ellos, esos, que aunque te niegues a reconocerlos por el método de la avestruz, siempre están ahí. Procedo de los lindes de la Unión Europea y como cualquiera de los extranjeros caídos del cielo en territorio sudafricano me ha tocado lidiar con el funcionariado de inmigración. Un visado es mi meta. La llegada del día de su tramitación lo había estado posponiendo porque sabía muy bien a lo que debía enfrentarme. La fraternidad y hospitalidad sudafricana es una entelequia todavía por descubrir, y la brutalidad está impresa en negro sobre blanco. Nada es fácil en este país, y eso hace mella en los caracteres de los especímenes que residen al sur del continente africano. Yo sabía a lo que debía de enfrentarme. La oficina de inmigración está controlada por algunos de esos especímenes. Esta vez han tomado la forma de mujeres, jóvenes algunas viejas otras, dispuestas como muñecas rusas al otro lado de un mostrador, por inercia, la que mensualmente alimenta sus cuentas corrientes, se mueven de derecha a izquierda, hacia delante hacia atrás, deslizándose sin rudos movimientos, como si visualizáramos una secuencia a cámara lenta, cada acto de estas muñecas rusas es único. Muy diferente es el ritmo de los que llegamos al otro lado del mostrador, locomotoras a marcha forzada por llegar a la meta de la carrera de salto de obstáculos, nuestro permiso de residencia en Sudáfrica. Primeros, segundos, terceros,…, hasta conseguir tocar con nuestras puntas de los dedos el preciado sello. Pero no estoy sola. A pesar de ellos, el calor humano está integrado en cada una de las partículas del aire secuestrado en la sala de espera de tramitación de visados. Africanos de todas partes reunidos, día tras día, en un mismo cuarto, a sabiendas de que allí uno llega para dejar pasar las horas. Historias que contar, rebeldía que compartir. La impotencia une y nos hace iguales frente a la brutalidad de los funcionarios de la administración sudafricana, que siguen ahí, sólo debes levantar la vista y divisarlas deslizándose a cámara lenta de izquierda a derecha, adelante, atrás. Son reconocibles sus voces pero se pierden en el espacio infinito. Acertijos. A quién se dirigen. A ti, a mí, a él, a ella. La boca de mi muñeca gesticula mientras la miro y de ella salen sonidos transformados en palabras, a veces con sentido y muchas otras sin él, pero a dónde se dirigen, cuál es el objetivo del disparo, yo o el de mi izquierda, un acertijo. Alzo mi brazo, alzo mi voz, me excuso, una y otra vez, pero nada de nada, está bien entrenada para evitar mi mirada, la de los del otro lado del mostrador. La mala hostia que controlas no se escape por las orbitas de tus ojos o de tu boca te consume, y la impotencia de saber que debes abandonarte a ser consumida por la ira te descompone, porque ellas tienen el poder, y no escatiman una oportunidad para recordártelo. ¿Reconoces algún espécimen?…. Noticia de última hora, pueden localizar a los secuestradores de la marca Mandela en las calles de Londres, especímenes de varias nacionalidades han encadenado al líder del pasado en el presente del merchandising. Hoy el telediario sudafricano ha hecho público el aumento del número de violaciones a niños, mujeres, secuestros y robos respecto al año anterior; y yo he conseguido mi visado;  y Mugabe ha ganado las elecciones presidenciales, pero eso es otra historia…

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Al Jazeera reporter